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Ediciones Obelisco


Nota de prensa

Sección libros

01/02/2004 | Palabra (Autor: Redacción)

En 2002 hicieron el Camino de Santiago (a pie, en bicicleta o en caballo) 70.000 personas: En el año jacobeo en curso se esperan todavía más. Para muchos esta especial peregrinación constituye un buen instrumento de evangelización. Sin embargo no todo el camino de Santiago es cristiano: surgen y todo tipo de visiones esotéricas o procedentes de la New Age que hace necesaria la recrestianización del camino que lleva a la tumba del Apóstol. Las librerías están llenas de recientes ediciones. El autor, experto en el románico y en el Camino de Santiago, ha publicado ya numerosos libros. Pretende ahora recordarnos el origen cristiano de este fenómeno tan de moda, con un especial estilo erudito y abigarrado en algunas ocasiones. Sin embargo, el mensaje es claro:” El camino recorrido horizontal, se describía también como un camino vertical, con un eje de progresión espiritual entre el cielo y la tierra”. En el camino hay también una transformación interior, necesaria para que el peregrino llegue realmente a su meta. Santiago significa conversión. “El camino de Santiago no es un camino de ida, sino que es un camino de vuelta. El Camino de Santiago es un camino de regreso al padre”. A través de los kilómetros recorridos y del arte que nos va saliendo al paso a los largo del Camino, Cobreros nos va llevando a los símbolos, mitos y ritos que allí se presentan. Sin embrago, quiere conducirnos hacia lo que estos realmente significan: el camino del cristiano, sin olvidar las interpretaciones que olvidan el propio origen y significado. No quiere quedarse a “medio camino”. Nos ofrece una interpretación cristiano de toda la “mitología” jacobea. Así al llegar al llegar a la tumba de Santiago el Mayor, el cristiano se debe plantear nuevas metas. “Con la Conclusión de que con el Camino de Santiago no termina nada, sino que comienza todo: la progresiva fusión con el Padre, fin último de todo hombre. De ahí que hallamos dicho que el Camino de Santiago es un camino de regreso al Padre”