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Ediciones Obelisco


Ficha libro

JESÚS HABLABA ARAMEO


Colección: Símbolos, estudios y documentos
ISBN: 978-84-9777-273-0
Formato: 15,5 x 23,5 cm
Páginas: 384
N° edición:
Fecha publicación: 01/05/2006
17.00 €

Sinopsis

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Notas de Prensa

BREVE DESCRIPCIÓN

Jesús no dejó nada escrito. Únicamente, en una ocasión, hizo unos trazos en la arena, pero cualquier palabra confiada a ella acaba borrándose inexorablemente, lo cual de alguna manera prefigura qué ha podido ocurrir con su mensaje original. Basándose sobre todo en la Peshitta, la versión aramea de los Evangelios que todavía utilizan los cristianos de Irak, Siria y el Líbano, Éric Edelmann nos propone un apasionante viaje al corazón de las enseñanzas originales de Jesús. Lo que se ha convenido en llamar “el trasfondo semítico” de los Evangelios (las dos lenguas hermanas, el hebreo y el arameo) constituye un pilar esencial para comprender el mensaje de Jesús y profundizar en él. Cada día son más los especialistas que opinan que Jesús hablaba arameo y que sus palabras han sido, deliberada y conscientemente, tergiversadas para adaptarlas a las necesidades de una religión al servicio de Roma. Las enseñanzas de los Evangelios no son un mensaje moral y difuso, sino que constituyen un auténtico manual de vida interior. El autor las repasa y actualiza, alimentando la fuerza de su legado al mismo tiempo que nos devuelve la palabra perdida de Jesús.

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COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO





01/12/2006 | Revista Nova et Vetera (Autor: S.Fernández)

Sección libros
El autor cuenta cómo se decidió a escribir este libro. Un buen día alguien le habló del Codex Sinaiticus que data de mediados del siglo IV,y al visitar el British Musheum de Londres, solicitó a la British Library permiso para examinarlo. Sus dos aficiones: el interés por los Evangelios, y su atracción por los libros y mansucritos antiguos, hizo que la belleza de las páginas del Codex le conmovieran. Pensó en aquellos monjes escribas que consagraron su vida rescribiendo la menor de sus palabras, Fue para él la mejor invitación a estudiar los textos de los Evangelios y ahondar en los elementos de mayor riqueza de los mismos. El autor ve a Jesús de Nazaret como un Maestro, como el mestro espiritual por excelencia. Estar en estrecho contacto con un maestro espiritual por excelencia. Estar en estrecho contacto con un maestro espiritual siempre ha sido en la tradición cristiana un elemento determinante para recorrer el camino que propone Jesús. El abba, o el starets era un guía, uin instructor , cuyo saber era lo bastante grande como para ayudar al postulante a adentrarse en la lectio divina, en las enseñanzas de Jesús. Para ello tenía el discípulo que ser bastante receptivo y abierto a la presencia del maestro, pues su enseñanza sólo fructifica sobre terrreno abonado. Por otra parte el autor se propuso hacer un apasionante viaje al corazón de las enseñanzas originales de Jesús, de ahí su interés por la versión aramea de los Evangelios que todavía utlitzan los cristianos de Irak, Siria y Líbano. De este modo se basó en la Peshitta, también acudió a los setenta, la versión griega del Antiguo Testamento, sin obviar los Targums, con sus paráfrasis en arameo. Así pudo formarse un léxico que ha esclarecido no pocos puntos oscuros del texto griego de los Evangelios. Un libro que puede ayudar a profundizar en las enseñanzas de Jesús.
01/10/2006 | Revista Cistercium (Autor: Redacción)

Comentario de Libros
01/07/2006 | Espacio Humano (Autor: Redacción)

Libros seleccionados
Jesús no dejó nada escrito. Basado sobre todo en la Peshitta, la versión aramea de los Evangelios que todavía utilizan los cristianos de Irak, Siria y el Líbano, el autor nos propone un apasionante viaje al corazón de las enseñanzas originales de Jesús. Lo que se ha convenido en llamar "el trasfondo semítico" de los Evangelios (las dos lenguas hermanas, el hebreo y el arameo) constituye un pilar esencial para comprender el mensaje de Jesús y profundizar en él.
01/07/2006 | Actualidad bibliográfica de filosofía y teología (Autor: G.S.)

Sección Libros
El autor, doctor en filosofía del Departamento de Ciencias de la Religión en la Sorbona, inicia su obra con la siguiente confesión:"recuerdo con qué fascinación me sumergí, a los dieciseite años, en la lectura de los Evangelios. Si bien no comprendí demasiado, sí intuí con claridad que Jesús era un maestro en sabiduría y que su doctrina tenía una belleza y una nobleza poco común" (p.9). Intenta, en la presente obra, llegar lo más cerca posible de las palabras originales de Jesús, escondidas bajo las diversas capas redaccionales de los actuales evangelios. Se funda para ello en la Peshitta, evangelio escrito en lengua siríaca, utlilizado todavía por las Iglesias de Siria, Irak y el Líbano, una versión que se ha conservado en numerosos manuscritos y es de una gran fiabilidad. En su valoración de esta obra, se basa en el juicio del especialista francés Pierre Perrier, para quien "el texto arameo primitivo conservado por las iglesias orientales fue fijado en una época muy temprana y lal mayoría de los textos en griego no son más que la traducción de un original arameo del cual la Peshitta nos ofrece una imagen fidedigna " (p.21). Por lo tanto, este evangelio sería anterior a los evangelios griegos, tal como los tenemos en la redacción actual.Podemos acercarnos en la Peshitta a las palabras de Jesús sin las supuestas deformaciones que, según el autor, se encontrarían en los envangelios griegos. Si la mayoría de los exegetas no toman en consideración este texto arameo, ello se debe a su formación en lenguas clásicas, lo que hace que sólo estudien los textos en griego, así lo justifica el autor. Indica algunos términos cuyo sentido cambia bastane, si se interpreta el texto de acuerdo con el texto de la Peshitta, que refleja un original arameo, la lengua que hablaba Jesús. En sus comentarios e interpretaciones, relaciona el autor con frecuencia los textos evangélicos con textos de autores hinduistas, del budismo japonés y tibetano, de místicos sufistas, así como del taotismo y de algunos místicos cirstianos. Se muestra muy receptivo de las tradiciones espirituales de las grandes religiones. Sus frecuentes citas de muchos autores muestran que el autor ha estado, seguramente años, trabajando el tema. Para facilitar una compresnión más profunda de las instrucciones espirituales de Jesús, le parece oportuno jalonar también su investigación con la sabiduría de algunos maestros contemporaneos. Cita en concreto los siguientes: Arnaud Desjardins, Thomas Merton, Henri Le Saux, Karlfried Graf Dürckhein, Alan Watts y George I. Gurdjieff, los cuales, según piensa el autor, tienen un conocimiento profundo e interiorizado de los Evangelios, que "son portadores de una enseñanza iniciática y estorérica"(p.17); no interpreta, sin embargo, el término esotérico en el sentido devaludado actual. Edelmann distngue dos niveles en el hombre: el nivel espiriutal exterior y el nivel más profundo, interior. Las palabras auténticas de Jesús se muestran como una fuerza espiriutal capaz de transformar y regenerar el interior del hombre. En cambio, una enseñanza espriurtual que solo sea recibida en el nivel psíquico del ser humano, puede convertirse en un arma extemadamente peligrosa,"susceptible de alimentar y agravar los rasgos más oscuros del hombre". A esto atribuye todos los desviós del cristianimso a lo largo de su historia: persecución de los herejes, ensañamiento contra los gnósticos, la Inquisición, las guerras de religión, la persecución a místicos y reformadores de órdenes religiosas como Teresa de Avila, San Juan de la Cruz, el Maestro Eckahart, Jacob Böhme, Hildegarda von Bingen, Marguerite Porète. Recurre constantemente al simbolismo para explicar e interpretar los hechos bíblicos: el huerto de los olivos está en nuestro interior, el éxoldo de Egipto y la travesía del desierto son una narración mítica que describe nuestro camino interior de purificación, en el mismo sentido interpreta el diluvio y el arca construida por Noé, los cinco maridos que tuvo la mujer samaritana significan los seis pueblos que han dominado Israel, los cinco pórticos de la piscina de Siloé, la misma resurrección de Lázaro no significa nada más que la lllamada de Jesús a salir de la rutina, el maligno no es una realidad exterior, sino ineterior que deforma la realidad y nos impide ser nosotros mismos. El evidente peligro de estas interprentaciones es caer en la pura subjetividad, intepretando unos hechos algo arbritariamente, hechos cerca de los cuales lo primero que se exige del itnéprete es que nos indique el sentido que tenían para el autor original. No se nos comunica entnoces el mensaje de Jesús, sino lo que cree el intérprete, de manera muy subjetiva, qué es el mensaje evangélico. Todo está centrado en la interioridad del hombre. "Jesús enseñá un camino divino para que lel hombre pueda llegar a ser realmetne humano". Según el autor, no se trataría tanto de hacer el bien cuanto de dejar exteriorizar y expresarse un estado natural de bondad que brota espontáneamente del hombre cuando se suprimen los aditamentos que le impedían manifestarse. El autor lo ve confirmado en el testimonio de los sabios de las grandes religiones. Traza algunos paralelismos entre Jesús y Buda, Lao-tse y Sócrates. Con todo queda claro que le cristianismo no tiene nada que envidiar a las demás tradiciones espirituales de las grandes religiones. Concluye el autor su obra con las palabras: "Este ensayo, que se alimenta en buena parte de aportaciones de especialistas en el Nuevo Testamento, pretende confirmar la actualidad y la vocación universales de la enseñanza espiritual que Jesús transmitió".
01/04/2006 | Año Cero (Autor: Juli Peradejordi)

El esoterismo de los mensajes "desconocidos" de Cristo